Si querer entender de todo
es ridícula presunción,
servir sólo para una cosa
suele ser falta no menor.
Sobre una mesa, cierto día,
dando estaba conversación
a un abanico y a un manguito
un paraguas o quitasol.
Y, en la lengua que en otro tiempo
con la olla el caldero habló,
a sus dos compañeros dijo:
«¡Oh, qué buenas alhajas sois!
Tú, manguito, en invierno sirves;
en verano vas a un rincón.
Tú, abanico, eres mueble inútil
cuando el frío sigue al calor.
No sabéis salir de un oficio.
Aprended de mí, pese a vos,
que en el invierno soy paraguas
y en el verano quitasol».
Prólogo: El elefante y otros animales.
El gusano de seda y la araña.
El Oso, la Mona y el Cerdo.
La abeja y los zánganos.
Los dos Loros y la Cotorra.
El mono y el titiritero.
La campana y el esquilón.
El burro flautista.
La hormiga y la pulga.
La parietaria y el tomillo.
Los dos conejos.
Los huevos.
El pato y la serpiente.
El manguito, el abanico y el quitasol.
La rana y el renacuajo.
La avutarda.
El jilguero y el cisne.
El caminante y la mula de alquiler.
La cabra y el caballo.
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"J'aime le jeu, l'amour, les livres, la musique,-
La ville et la campagne, enfin tout; il n'est rien-
Qui ne me soit souverain bien, -
Jusqu'au sombre plaisir d'un coeur mélancolique ?"
Saadi disait : " Si la peste donnait des pensions, la peste trouverait encore des flatteurs et des serviteurs".
lorsqu'on n'a pas ce que l'on aime. - Il faut aimer ce que l'on a." 




